Y bienvenidos, habla para ustedes Ricardo García con un programa más de temas de interés. A través de los años aquí en el valle de Yaquima ha visto un movimiento, un movimiento como un movimiento de cambio social y vamos a iniciar este programa platicando con una persona que presenció algunos tiempos del movimiento como lo hemos describido y lo conocemos hoy, el movimiento Chicano. Esto para mí es importante traerles a ustedes esta plática porque el movimiento Chicano, yo estoy de acuerdo, yo soy una de esas personas que estoy de acuerdo que el movimiento merece ese nombre, movimiento Chicano, ocurrió en los años de los 60, 70, 80, intensamente en los años de los 60 y 70 y se trataba de un movimiento para mejorar las condiciones de por mayoría trabajadores campesinos y trabajadores campesinos que vinían del estado de Texas a hacer cosechas aquí en el estado de Washington. Por muchos años los trabajadores
campesinos, hombres y mujeres y niños y niñas habían sufrido, habían batallado en hacer sus giras, sus viajes desde Texas, el valle de Río Grande de Texas hasta el valle de Yaquima para venir también a hallar abusos en el campo, más sueldos bajos, no había centros para cuidar niños, no había clínicas para proveer salud, los rancheros ocupaban a la gente y después el deseo era de que esos trabajadores regresaran a Texas y lo que sucedía muy común, muy frecuente también era que los niños y las niñas perdían las oportunidades de educación. Bueno, es una historia muy rápida, muy breve, pero es una mirada de por qué hubo un movimiento Chicano y en aquellos tiempos hubo muchos personajes que se pusieron al frente, comenzaron a participar, comenzaron a hacer
preguntas a personas de la comunidad, líderes de la comunidad. La historia es larguísima y muy bonita y muy interesante, pero en este día me voy a enfocar solamente y voy a platicar con una de esas personas que estuvo presente en aquellos años de los 60 y 70 y me refiero a una amiga de muchos años, Ninfa Tanguma y Ninfa ahora vive en Sunnyside y en aquellos tiempos vivía en Sunnyside. Ninfa, bienvenido al programa. Gracias Ricardo, es un gran placer para mí estar aquí acompañándolos en Radio Cadena, una estación de mucha actividad, mucho éxito a comparación años atrás como dice usted. Ninfa, antes de comenzar dinos un poquito de tí, de dónde vienes, en dónde naciste. Yo nací en el estado de Texas en 1930, me rediqué a Washington después de que mi esposo
salió del ejército cuando la guerra número dos. Sí, muy bien y eran ustedes trabajadores campesinos que iban y vinían o vinieron a dar aquí por otras razones. No, este, nos quedamos aquí en en 1950, primero fuimos y vinimos al Valle de Río Grande, donde era nuestros lugares vivientas, allá vivíamos, era nuestro hogar allá, pero viajábamos, fueron muchas veces tristes, que bueno mi niña la mayor Yolanda Lanisse, ella ya tiene sus años, pero en aquel tiempo que la trajimos aquí al valle, tenía como un mes de nacida, viníanos en un troque, nos traían en troques, como los rancheros que cargan su ganado aquí en
troques. Sí. Y en muchos peligros también, porque veces nos tocaba mal tiempo, no teníamos agua para tomar. ¿En dónde vivían Infa cuando vinían a trabajar aquí a Washington? ¿Vivían en campos? Este, el primer campo que caímos el 51, fue en el campo de los Berlats en Grandview. Y él es un ranchero de Habs. Sí, un ranchero muy bien puesto de Habs. Ahí sufrimos por la cuestión de la vivienda. Como vivíamos nosotros con pastura, unas tablas de un bunk bed que le diciamos, pero era pastura en vez de ser un colchón. Un colchón, confortable. Agua fuera, o cargábamos agua de un lugar lejos, no teníamos nada, era una cosa horrorosa. Y después decidieron
quedarse, erradicarse aquí en Sunnyside. Sí. ¿Por qué decidieron hacer eso? Pues decidimos erradicarnos aquí en Sunnyside porque mi esposo le gustó aquí y como él era veterano él pensaba establecerse en un buen trabajo en Hanford. Trabajó un tiempo en las Hanford, en las Missile Basis y pero él quedó enfermo desde que salió del servicio militar, Ricardo él estaba disabilitado. Muy bien. Y él no podía mucho trabajar así de que la que vivía trabajando para el FIIL, las bodegas era yo. ¿Tú trabajabas? Sí. ¿Sos desde aquellos tiempos? ¿Y al momento, en infarto, todavía trabajas en bodegas? ¿O en donde? ¿Te trabajas hoy? No, a hoy ya no trabajo. ¿Tas jubilada? Sí, muy bien, pero por muchos años hiciste este trabajo. Sí, por muchos años hice toda toda clase de trabajo de labor, Ricardo, yo te sé, bueno no sé ahora ya, pero en aquel tiempo yo
sabía manejar una combiner, una chopper para cortar la menta, levantar pacas de pastura, arrear un traitor, sentar un riego. Todo eso lo aprendí. Lo hacías, hacías todos esos trabajos en el campo. Sí, lo tuve que aprender. ¿Y tus hijos, tus hijas te acompañaban en veces a la cosecha? Sí, mis hijas, en tiempo de que se vinía el espárraho, yo los acababa a trabajar a ellos a las 3 y media, a las 4 de la mañana, para tenerlos para las 10 para atrás a la escuela, ya los levantaba a las 2 y media de la escuela y cortaban espárraho hasta que escurecía. Y lo mismo hacíamos en la cherry, menos en tiempo de la uva, cuando se pizcaba la uva a mano en la manzana, a veces tenían que perder dos, tres semanas de escuela para trabajar, para poder sostener la familia, porque no era mucho lo
financiar, estábamos algo mal. Pero todavía como quiera insistías a que fueron a la escuela, que se educaran. Sí, ¿cómo se dice, Ricardo? My goals. Sí, mis metas. Las metas. Mis métodos eran de que yo no pude tener una educación como los demás de mi familia, porque yo fui la más chiquilla de 13 de familia y murieron mis padres y yo no me eduqué. Pero toda mi otra familia sí estaba bien educada, mis hermanos, mis hermanas, y entonces yo siempre pensé que me vine al norte para tener mejor vivienda, mejor sueldo que en Texas, porque en Texas todo el tiempo el sueldo fue muy malo. Era duro en Texas, por eso mucha gente salía a los trabajos. Teníamos que salir a los trabajos y dejar nuestros hogares y abandonar Texas realmente, porque yo fue la única hija que
nació en Texas. Mi hija, la mayor Yolanda, y me la traje de un mes para acá, porque no podía redicar allá, porque como mi esposo estaba deshabilitado y sin embargo el gobierno no le daba suficiente pensión para sostenernos, él le dieron nomás 30 % disability, y a los años, ya el 75, cuando él ya no estaba con la familia, le dijeron que tenía un tumor en el brain y él hasta la fecha redica viviendo en un veterans home en Texas. Viven en un lugar en donde cuidan a los veteranos en Texas. Estabas aquí, te erradicaste aquí en Sunnyside, se pasan los años y llegan los años de los 60s. César Chávez se da a conocer a través del país y localmente también llegan los esfuerzos de estos programas federales para hacer guerra en contra de la pobreza. Y no
recuerdo exactamente cuándo te conocí, pero sí sé que en aquellos años pronto hubo muchas personalidades, muchas personas que se dieron a conocer con la comunidad porque no tenían miedo, no tenían vergüenza en ir a las juntas y hablar y presentar quejas. Y tú eras una de esas personas que podíamos siempre contar que tú ibas a estar ahí y ibas a decir lo que sentías y lo que era necesario para las comunidades. ¿Recuerdas aquellos tiempos? Sí Ricardo, sí los recuerdo, porque en primer lugar me acuerdo cuando Samuel Martínez, él sufrió para tener su educación, porque él tenía que trabajar, sus padres también eran pobres campesinos, él llegó a lavar vasijas en los restaurantes para poder existir al colegio y agarrar una carrera. Aparte de que está romito
como yo, pero tuvo mucho valor, su alma, su corazón le dio una energía de que él tenía que seguir adelante y cuando él fue a California se fijó que ya había muchos cambios en California que nosotros no teníamos aquí. Muy bien, antes de seguir, y es importante saber que tú vivías en Sunnyside y en Sunnyside había otras familias que se habían radicado también o como similarmente como tú iban y vinían de Texas. Samuel Martínez, la familia Samuel Martínez es una de esas familias y después había la otra familia de Antonio Daniel. Sí, Antonio Daniel, este Antonio Cárdenas, Tomasito Villanueva. Había varias familias que tú conocías por esa experiencia similar. Muy bien, veníamos a quizás el que te introdujo a todo esto fue Samuel Martínez. Sí, porque una vez
platicando yo le dije a Samuel, le dije, es muy triste, le dije, cuando uno de mexicano va a la policía, le dije, ustedes son los educados, porque ya estaba yendo al colegio y yo como me llevaba mucho con él, le dije, ustedes son los educados, y ya es tiempo que vengan a este valle y representen gente joven como tú y otros compañeros, le dije, a esta comunidad porque necesitamos la ayuda de la gente educada, porque nosotros pues sí nos defendíamos, pero no sabíamos mucho las leyes y veces pidiamos una auxilio, nos insultaban bien feo, yo fui una de ellas, que me insultaron bien feo unos americanos cuando mis chamacas estaban señoritas chiquillas y holanda y la otra hija mía y fue una
cosa muy dura para mí porque no hay con quién ir y cuando me quejé con la policía no me hicieron caso. ¿Y hablabas inglés? Sí, sí hablaba inglés. Es otra cosa que quiero mencionar que en Ninfa Tanguma habla inglés y español. Sí, sí hablo inglés y español, pero al pesar como no tenía un grupo de gente detrás de mí, no me hicieron caso y las chamacas mías pasaron por una vergüenza, que si ha sido uno de mis hijos o tú, Ricardo, que le hacen eso a una familia, yo creo todavía estuviera en la prisión y eso yo vi muy mal en la comunidad que no teníamos, este, que nos representara una organización que aunque pudiéramos ir nosotros necesitamos esta ayuda por este caso. Eso es importante decir que en aquellos años, estás hablando de los años 50 y 60, que estas comunidades no hay otra palabra que podemos usar sino que había un sistema de discriminación en contra de los
campesinos y en ese caso, en esos tiempos otra vez, es importante mencionar que los campesinos por mayoría eran hombres y mujeres, familias que vinían de Texas y que hablaban español. Sí, familias, éramos familias que estábamos aquí del estado de Texas que éramos nacidos y creados en Estados Unidos, familias de Arizona, familias de Nuevo México. Y todos ciudadanos de este país. Sí, de este país, pero no teníamos voz ninguna en la comunidad. Exacto, no había voz. En cuanto que todavía en 1965 cuando apenas comenzaba a tener un poquito de éxito en el Hispano aquí, en el valle, que yo tuve que ver un licenciado amigo mío que yo le interpretaba con la raza mexicana en su oficina para que me dejaran votar, simplemente. Sí, sí. Porque había mucha discriminación. No te dejaban votar, aunque fueras ciudadano de este país, te intimidían insistiendo
a que tenías que escribir en inglés o probar que hablabas inglés y todo eso. Aunque hablaba inglés y escribo en inglés, Ricardo, pero en fin, como quiera, yo tuve que acudir a un amigo licenciado mío para que me dejaran votar por primera vez en el estado de Washington. Para que te registrara si pudieras votar, eso es muy cierto. Y ese es uno de los pleitos que hubo en el tiempo, Samuel Martín, Lupe Gamboa, pleitos con el auditor del condado. Sí, Luis Gamboa, Martín Llanes, esos muchachos treviños y aquí de Crenger, Roberto y Carlos, pero eso ya fue más después cuando ya entró tu Ricardo, tu Ricardo y este Roberto y Carlos Martín Llanes, Mario Barrero, Jesús Lemos, todos estos vinieron después en seguida. El movimiento, ese es el movimiento de César Chávez. Entonces, cuando vino el movimiento de César Chávez, entonces yo agarré
como lo dice el más corriente, porque me puse a protestar con los muchachos y hacer muchas cosas que en mi misma comunidad, me trataban de entemedir hasta mexicanos, tanto como los americanos que cuando protestaba cuando César Chávez, porque yo vi lo que sufrieron mis niños y yo cuando trabajábamos por el FIL, entonces yo dije, bueno, ahora es la oportunidad que se puede hacer algo para otras familias que no pasen por lo que yo pase y mis hijos. Tú ibas mucho a las juntas, si había una junta en la comunidad, Ninfe estaba ahí y no te quedabas quieta, exponías tu discusamiento y eras bien conocida. Tu nombre salió varias veces en los periódicos, en la televisión también. En la televisión también, porque yo, pues dije yo, yo tengo que ver que se haga algo por el campesino, por los niños, porque yo vi familias mías que sus niños, Dios, perdieron la vida en el FIL
cuando los tropeó un troque, un traitor. Y sigue siendo un lugar muy peligroso. Sí, sigue siendo un lugar muy peligroso todavía del campo. Ninfa, ¿nunca fuiste a la cárcel o que algún policía te amenazara a llevarte a la cárcel? Sí, muchas veces, sí, muchas veces me trataron de hacer diferentes cargos y según mi ver mío todavía hasta la fecha, hay muchos gringos, yo a los gringos les digo gringos y si se ofenden pues que me perdonen, pero así me acostumbré en Texas porque me críen en un lugar muy racista y en una escuela muy racista, entonces siempre han querido que yo tenga temor al hombre blanco. Y tú no lo aceptas. Yo no lo acepto, me voy a morir primero Ricardo y nunca lo voy a aceptar por esto
porque aprendí una cosa de mi padre, mi padre nació en San Antonio, Texas cuando Texas era de México, él se educó y fue maestro profesional y siempre nos decía no teman a nada, a ningún ser humano, hagan el bien y no hagan el mal, pero sí les digo una cosa, que a quién le deben de temer es a Dios, no a otro ser humano y hasta la fecha yo llevo eso en mi mente, que yo no voy a que me temí de un gringo por más que me eche a la ley, me eche a la prisión donde me echen porque en ese tiempo cuando comenzamos de César Chávez, que comenzamos marchas, que comenzamos protestas y todo eso. Había huelgas, había líneas de piquete en frente de las tiendas de Safeway. Y ahí estuve yo y tanto a mí como a mi hijo un ranchero nos apuntó con una pistola a la cabeza cuando estábamos en el Picket Line en Grandview,
entonces le dije o no, le dije si tú eres hombre para sacar una arma, le dije no la saques para enseñarla, úsala, si me vas a disparar, úsala, porque si yo saco una arma yo no te la voy a enseñar, yo la voy a usar. Es muy importante. Tuvimos muchas cosas horrorosas así, Ricardo, tuve por muchos, no un mes ni dos, tuve años, por años como por tres, cuatro años, que yo no sé quién sería, pero me ponían cajas de comida en la puerta de mi casa con una nota, salte del pueblo, te ponemos como en el traque del tren para que te salgas y me ponían pura comida pudrida, imagínate. Imagínense ustedes, esta es una plática con Infa y lo que esta persona en Infa experienció y vio y sintió en aquellos años y es importante recordarles a ustedes que en esos años el movimiento era intenso,
César Chávez no era una persona popular con los rancheros, los rancheros tienen y siguen teniendo miedo a esta cuestión de sindicatos, uniones y en aquellos años hubo unas huelgas grandes, hubo huelgas en Mepton, los ranchos de los Hobbs, las líneas de piquete enfrente de estas tiendas, las líneas de piquete quieren decir que estaba ahí la gente, personas como en Infa, pidiéndole a la gente que no compraran uvas o lechuga y que no compraran ahí, es una presión económica que César Chávez inició para traer eventualmente contratos con los rancheros de uva y lechuga allá en California, pero aquí localmente estas personas, yo lo digo porque yo también presencié ese odio, ese enojo de la gente blanca que tenía con gente de color hispanos, chicanos, no éramos hispanos, éramos chicanos cuando estábamos en esas tiendas insistiendo,
pidiendo y apoyando a César Chávez, son momentos y tiempos muy intensos, muchas emociones, mucho en veces enojo y personas como en Infa estaban ahí para defender los derechos de los campesinos, y un papel muy importante que personas como en Infa, la señora Lemo, la señora Treviño, personas, Matilde Treviño, hicieron, era que cuando había huelgas, te acuerdas en Infa, era muy importante venir a dar de comer a los huelistas, taquitos, pan dulce, café, refrescos, y siempre podíamos contar con personas como las que mencioné y en Infa que estuvieran allí también, también alimentando y dando ánimo a los campesinos que estaban en huelga o que estaban en frente de las tiendas, fueron tiempos, tu recuerdas estos tiempos, y como dije antes tu nombre estaba en el periodo, en Sáenzay te conocían bien, nomás vían a Infa a venir, va a haber aquí va a haber acción,
una enojo, un temor, porque yo siempre decía la verdad, yo soy clara para hablar y yo si tengo algo que decir lo voy a decir, no para ofender a nadie pero lo que yo pienso, lo que yo creo, yo ahorita digo, gracias a Dios que se han llevado muchas cosas a cabo, las clínicas para los campesinos, los centros para los niños, los centros para los niños, miro mucha gente joven como las hermanas de Samuel Martínez, la esposa de Jesús Lemos, la hermana de Jesús Lemos, Irma, muchas mujeres que conocí o niñas las miro ahorita en acción trabajando, teniendo una carrera, un estudio, y me da mucho gusto Ricardo ver esto. Y Infa tu te tienes que sentir muy orgullosa que fuiste parte de ese movimiento que comenzaron a abrir estas
oportunidades porque en aquellos tiempos tu era rara la persona que trabajara en la oficina de empleo o asistencia pública, el departamento de licencias, maestros y maestras en las escuelas, no había, no había caras cafecitas. No había ni un mexicano cuando caí en Washington, no había mexicanos en ninguna clase de posición ni de intérpretes para las cortes, ni para la policía, ni en hospitales, ni en doctores de desempleo, no nada, no teníamos nada Ricardo, y ahora miro yo que se extendió esta labor, pero me da gusto ver la joventud que está ahorita en esta actividad y accionando y tomando sus puestos y su carrera y que siguen dedicándose a estudiar mujeres de cuarenta y tantos años. El año pasado yo animé a una mujer que fuera a su educación que siguiera.
Ella siempre quiso más joven tener una carrera y agarrar una Ph. Degree y tenía nomás su V.A. Entonces le dije, tienes que seguir y tienes que luchar para el estudio para que tengas una carrera para una mejor vivienda para tus hijos y la comunidad y que ojalá que de algo te sirva para que mañana el pasado seas una gran mujer, no para tus hijos ni para ti misma, pero para tus familiares, tus amistades y para la comunidad que des servicio al público en general. Porque yo miro que es muy importante la educación en la joventud y como te digo me da gusto ver toda esta joventud en las clínicas que se formaron tan grandes y tan bonitas. Hace mucho que no iba a Tappenish, fui y vi la clínica, está muy inteligente y todo y todavía se necesita más ímpeses en la joventud para la educación.
La educación es la solución, en aquellos tiempos lo decíamos, aunque también estábamos diciendo, hablando de justicia en los files, mejores sueldos, agua fresca para tomar, excusados, limpios, protección en contra de las pesticidas, todo eso es importante. Pero siempre estábamos de acuerdo que la educación era lo que iba a sacar a la gente de la pobreza y hubo mucho éxito en eso. Como lo estabas mencionando NIFA, hay muchas personas que tú conocías que eran chiquitos en aquellos años, ahora tienen buenos puestos y trabajando. Y yo lo que quisiera, el mensaje que quiero dejar de esta entrevista es que NIFA fue una de esas personas que hicieron posible muchos de estos cambios buenos en nuestra sociedad aquí en el Valle de Yáquima. Sin embargo, a pasar de los años la gente de Texas se quedó a vivir aquí y dejamos ir y venir. Pero ahora NIFA, la gente que hace el trabajo del campo por mayoría es gente de México y ahora otra vez están
sufriendo sueldos malos. Hay mucha gente en veces que no tienen que comer y les traigo a ustedes esta entrevista para que escuchen lo que se tuvo que hacer para hacer cambios. La persona que me está escuchando ahorita, que es campesina, tienen que participar, tienen que ir a las juntas, tienen que levantar su voz, tienen que educarse, tienen que aprender el inglés. Y es lo que estoy viendo, hay un buen ánimo entre los inmigrantes. Ahorita los inmigrantes los están tratando por el suelo, NIFA. Pero el inmigrante tiene que levantarse, tiene que ir a la escuela a aprender inglés y saber que sí se puede. Algunas cosas se pueden alcanzar si acaso hay sacrificio y si hay lucha. Si hay sacrificio y hay lucha pueden salir adelante. Se llevará tiempo, años, pero yo creo que sí salen adelante. Porque una cosa se necesita tanto en el hispano como el inmigrante sea de México, de Sudamérica, de la nación que sea, se necesita la unidad.
Y para la unidad también se necesita una estación de radio que es Radio Cadena. Gracias. Porque Radio Cadena sobre los años le ha dado a miles de personas ayuda. Años atrás cuando estaba muy dura la migración les anunciaban de un modo u otro que se cuidaran los de México. También les han dado la ayuda mucho en la migración cuando han tenido la oportunidad a arreglar bien sus papeles para que rediquen aquí en Estados Unidos. Pero lo que miro yo es que se necesita todavía mucho, mucho, mucho la unidad del hispano como del latino, sea italiano, sea de Chile, sea de donde sea. Pero se necesita la unidad para llevar la lucha adelante. Porque si no la llevan adelante todavía no estamos donde debemos de estar, Ricardo. Nosotros comenzamos la lucha en Texas cuando mi padre votaba y otros mexicanos para la raza mexicana
de Estados Unidos. La hicimos para salir adelante y salieron la gente de color que es la raza negra más primero adelante que nosotros. Y yo miro que ahorita ya es el tiempo que la gente de toda clase de color en nuestra comunidad, como te digo, sea de Sudamérica, sea de Texas, de donde sea, que deben tener más unidad. Para seguir la lucha adelante porque no nos podemos quedar parados aquí. Yo quisiera poder hacer lo que hice antes, en los 50s, en los 60s, pero mi saludo no me lo permite. Bueno, es tiempo para otra persona que lo haga. Es tiempo para otra persona que lo haga. Y yo, la hija mía, Yolanda, tú la conociste, Tomasito, Anicacio, siempre ha luchado por el campesino porque
ella trabajó conmigo y sufrió, ¿verdad? Ahora ella se movió para California por lo que está pasando allá. Tenía muchos años, desde que graduó de la Universidad de Washington, estaba en Ciero, se movió a California para seguir la lucha porque dice, tiene que hacer alguien por lo que está pasando con la gente mexicana. Yo digo que si el presidente Clinton, Dahl, senadores congresistas que dicen que quieren poner padres en las fronteras, entonces ¿dónde van a dejar al comunista cuando la guerra número dos que pusieron la padre, que hicieron mucho que se desbaratara? En Alemania, sí. En Alemania. Y ahora quieren poner en las fronteras a los mexicanos. Cuando los alemanes mataron mucho soldado americano y sin embargo les dan más vía libre a este país, el mexicano que México nunca ha hecho guerra con Estados Unidos, ¿por qué lo quieren desviar completamente?
Tratarlos como peor que un animal, tratan mal bien sus perros, los gringos aquí que al mexicano. Entonces yo digo, Ricardo, que me acuerdo cuando yo tenía 15 años, mi hermano mandó una carta, él estaba estacionado en Berlín, iba a pelear, en Britain estaba, iba a pelear en contra de los alemanes. Y su última carta que mandó dijo, me dieron en el frente de las líneas luchando por mi país. Me levanté ya de la cama, estoy mejor, voy a seguir adelante y voy a regresar a la línea fronteriza a pelear a los alemanes para que mis padres, mis hermanos, toda mi familia y todo hispano tenga una mejor vivienda. Sí la tenemos, pero no como debemos de tenerla. Muy bien, pues hemos platicado en este programa de temas de interés y hemos conocido rápidamente la historia
de Ninfa es larga, 30 minutos no le hace justicia para darles a ustedes a conocer quién es Ninfa. Pero creo que por medio de esta entrevista volvemos a ver a Ninfa Tanguma platicando de aquellos tiempos y por medio de esa plática todos realizar que hubo mucha gente haciendo sacrificio para tener lo que hoy tenemos. Pero la historia no se acaba ahí, el desafío está todavía con nosotros, la necesidad de cambios sociales es día tras día y tengo que darte las gracias, Ninfa, por hacer tiempo de tu horario y venir a platicar y compartir con nosotros esta miradita pequeña al movimiento chicano. Muchas gracias Ricardo, ha sido un gran placer para mí estar aquí en Radio Cadena y ojalá que sigan adelante con mucho éxito.
Gracias. Gracias. Y bien respectable auditorio, agradecemos así su amable atención y muy especialmente le invitamos a que nos acompañe a escuchar su programa, temas de interés que le presenta semana a semana Radio Cadena. Gracias.